2/01/2012

La lenta muerte del teatro: ¿cierto?

Hablamos de ese arte que es la interpretación, un mundo maravilloso en el que el actor juega a transformar su cuerpo donándose a la obra. Una obra maestra que deleita al espectador gracias a cada uno de sus integrantes, proporcionándoles varias horas de entretenimiento en el que sus pensamientos escapan de la cansina rutina y pasan a vivir aventuras inimaginables representadas sobre un gran escenario, generalmente con planta de madera.

Un arte muy bello en su disfrute pero que rara vez recibe lo que da. Las dificultades económicas que combaten las compañías teatrales con el fin de llegar a fin de mes suelen ser tremendamente peligrosas, haciendo muy difícil si no imposible el poder dedicarse plenamente a esta actividad. Y es que según el Ministerio de Cultura solo un 2,1% de la población española hizo teatro de forma oficial en el año 2010, habiendo un total de 3.803 compañías reconocidas por este. Esto supone un estancamiento del crecimiento que vivía el "mundillo" teatral, en donde el número de compañías aumentó en más de 500 durante los cinco primeros años del siglo. Además disminuye el porcentaje de españoles que asiste al teatro al menos una vez al año, un 23,4% en 2002 que pasa a tan solo un 19% en 2010.

Recientemente restaurado Teatro 
Guiniguada, en Las Palmas de G.C.

Los profesionales amantes de la interpretación no ven en su trabajo beneficios económicos suficientes como para vivir únicamente de ello (algo que sí ocurre en otras carreras artísticas como la fotografía, donde crece el número de personas dedicadas a ella en un 17% en los últimos dos años), por lo que se ven obligados a ejercer otros trabajos para poder pagar sus deudas.

Pero el teatro sigue ahí, por muy mal que lo pase, y no frenará su labor por amor a su propio arte. Y mientras vivan entre nosotros personas capaces de transmitir historias y guiones, adoradores del drama, la obra deberá continuar. Y la muerte del teatro no será más que un mito entre los que no contribuyen a su vida.

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