Cuando vi anunciado en la cartelera, que una película muda iba a ser estrenada, no me lo pude creer, me quedé atónito y no pude evitar acordarme de aquellos fantásticos filmes de Harold Lloyd, Fatty Arbuckle, Buster Keaton o del gran Charlie Chaplin, aunque sabía que esta cinta no iba a estar a la altura de las de los gloriosos años 20.
La película se sitúa en estos años y nos cuenta precisamente la historia de un actor de cine mudo que tras tener un éxito arrollador, pierde fama y comienza su decadencia moral y existencial con la llegada del cine sonoro (recuerda bastante al crepúsculo de los dioses, en ese aspecto), al mismo tiempo una joven actriz que había compartido bonitos momentos con el actor en una de sus películas (ella haciendo un rol de extra) alcanza la fama con el sonido e intentará ayudar a su amigo a salir del pozo.
Desde las primeras escenas (a pesar de un gran número de errores, en cuanto a la interpretación, demasiado cliché, sobre todo al principio) me sentí hipnotizado e incluso subyugado por unas imágenes muy vivas y muy bien fotografiadas por Guillaume Schiffman, conformando una harmonía cinematográfica casi bucólica. Cabe mencionar la fantástica escena en que el actor (muy bien caracterizado po Jean Dujardin) sueña con el cine sonoro, una escena onírica muy bien rodada por parte del irregular o quizá torpe director Michel Hazanavicius (que por fin hace una película digna, después de dos filmes execrables como lo son los dos que conforman la secuela OSS).
Sin embargo a pesar de ser visualmente muy bonita, no deja de ser un mero instrumento de entretenimiento y no de reflexión, aunque sea mínima, sobre las atrocidades del mundo, la pobreza de nuestros valores y la vaciedad de nuestra existencia. Asimismo no deja de ser una visión superficial del cine, no como en El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder, en donde se expresa con mayor profundidad, con un pensamiento filosófico mejor definido y con un estilo igualmente hermoso, la realidad del paso del tiempo, de la degradación artísta y moral de los actores de cine mudo (muchos de ellos murieron arruinados, alcohólicos y drogadictos), cuya mayoría no se recuperó, no como el protagonista de esta película, que representaría el 1% de los actores que lograron salir, demasiada casualidad.
Nota de la película 3/5.
Luis Camus

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